Por fin, sus esfuerzos tenían recompensa: Mago Rosa había conseguido hacer una bolsa de cuero que se lo tragaba todo. Bastaba con decir: ¡OLETEMOC! (una palabra que, si se dice al revés, deja de ser mágica)
Por fin, sus esfuerzos tenían recompensa:
Mago Rosa había conseguido hacer una bolsa de cuero que se lo tragaba todo.
Bastaba con decir: ¡OLETEMOC!
(una palabra que, si se dice al revés, deja de ser mágica).
Después de muchos experimentos, el Mago Rosa encuentra una fórmula para satisfacer su avaricia ilimitada.
A partir de este momento empieza a llenar su bolsa, a la orden de ¡Oletemoc! (¡Cómetelo!, al revés). Así arrampla con todo en la sastrería, el mercado, el banco -empleados y clientes incluidos- y hasta en el palacio más fastuoso de la región.
No obstante, su periplo incontrolable se ve interrumpido cuando se encuentra con un bondadoso manzano que no duda en enfrentarse a él para proteger a un pajarillo indefenso.
Y a saber por qué, la magia no funciona con aquel pájaro.
Este cuento demuestra que no hay enemigo pequeño: un simple árbol y un ave diminuta son capaces de desquiciar a un mago y hasta anular sus poderes.
Con un texto divertido y algo gamberro, Txabi Arnal presenta una original propuesta sobre un tema casi inherente a la condición humana y siempre de actualidad: los privilegios y el abuso de poder.
La ilustradora iraní Rashin Kheiriyeh, utilizando una combinación de técnicas de óleo, collage y grabado, enfatiza el tono cómico del texto y, cómplice del autor, hace justicia desde la ilustración, con un divertido y merecido “castigo” para el Mago, que provocará satisfacción y una sonrisa en todos los lectores.
Texto de Txabi Arnal
Ilustraciones de Rashin Kheiriyeh