La abuela celebra su cumpleaños y, como agradecimiento a sus nietas, que le han ayudado en la elaboración del pastel, les prepara una sorpresa en la bodega: pan con miel, ¡la comida favorita del Tragaldabas!.
Las nietas, de una en una, bajan por las escaleras oscuras, frías y misteriosas; empujan la puerta y…
La abuela celebra su cumpleaños y, como agradecimiento a sus nietas, que le han ayudado en la elaboración del pastel, les prepara una sorpresa en la bodega: pan con miel, ¡la comida favorita del Tragaldabas!.
Las nietas, de una en una, bajan por las escaleras oscuras, frías y misteriosas; empujan la puerta y…
El Tragaldabas es uno de los comeniños más populares en todo el estado Español. Aparecen trazos recurrentes que se mantienen en las distintas versiones y que nos permiten identificarlo: gigante, cabezón, de aspecto bruto y gran voracidad. A diferencia de otros monstruos que actúan sin avisar, El Tragaldabas advierte de sus intenciones y de su voracidad natural. A aquellos que osan acercarse a los lugares que frecuenta, se los traga enteros y sin masticar. La identidad del insólito héroe que resuelve la situación, se repite en todas las versiones. Se trata de la pequeña hormiga, presente también en otros cuentos tradicionales de estructura narrativa similar.
La versión de Pablo Albo se ajusta bastante a la tradicional, pero aparece tratada con humor y un desenlace amable y divertido que ayuda también a gestionar el miedo.
Pablo Albo opta por una transformación simbólica del gigante, que acaba por integrarse en el mundo que representa el héroe. De este modo el bien triunfa sobre el mal, gracias a la intervención amistosa y solidaria de simpáticos personajes.
La imaginación conjugada con la necesidad de prevenir actos temerarios ha creado, en el marco de la cultura popular, espantos y asustadores que se han transmitido oralmente a través de los siglos, constituyendo un valioso complemento en el desarrollo infantil. Con ellos los niños pueden entender conceptos abstractos de una manera fácil, ya que, los problemas y angustias existenciales se presentan a través de personajes populares. Alén de eso, los asustadores de la infancia conforman un mundo mitológico con componentes análogos al mundo mitológico de los adultos.
El ilustrador, Maurizio A. C. Quarello, utiliza las sombras de modo magistral, en composiciones arriesgadas, y una vez más, deja constancia desus influencias cinematográficas a la hora de componer los planos.