Colección O

El Gigante del pantano

Richard Marnier & Géraldine Alibeu

ISBN 978-84-9871-451-7

14,00

Cantidad:
INFORMACIÓN
  • Páginas 48 págs.
  • Encuadernación cartoné
  • Medidas 25x23 cm
  • Publicación junio 2013

El Gigante del pantano vive solo,

en el fondo de una ciénaga oscura.

 

Es un grandullón

que tiene los dientes negros

y las uñas carcomidas,

un comedor de niños pegajoso,

cubierto de musgo verde y setas azules.

 


Descripción

El Gigante del pantano vive solo,

en el fondo de una ciénaga oscura.

 

Es un grandullón

que tiene los dientes negros

y las uñas carcomidas,

un comedor de niños pegajoso,

cubierto de musgo verde y setas azules.

 

Cuando llueve,
atrapa a los niños que chapotean en los charcos
y les come los pies.

 

En el pueblo todo el mundo lo sabe:
es imposible tratar con el Gigante del pantano.

 

Muchas veces levantamos muros infranqueables construidos a base de prejuicios, desconfianza y, sobre todo, desconocimiento. Esto es, precisamente, lo que ha ocurrido entre los habitantes del pueblo de este cuento y el Gigante del pantano.

 

Esta criatura y sus convecinos están separados por la imagen errónea que estos últimos tienen de ella. Pero también porque el concepto que el Gigante del pantano tiene de sí mismo le impide relacionarse, lo que alimenta aún más su falsa leyenda.

 

El Gigante, a pesar de su portentosa apariencia, es vulnerable y permeable a la opinión de los demás, lo que comúnmente llamamos —así también lo denomina el cuento de Richard Marnier— “el qué dirán”.

 

En ocasiones, una inseguridad excesiva nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos y a distanciarnos de los demás e, incluso, nos inmoviliza y nos impide llevar a cabo aquello que anhelamos, ante el temor de ser reprobados o censurados, tal y como le sucede al protagonista. Como resumía el pensador Ramón Llull: el amor mueve; el temor retrae.

 

El Quedirán me vigila a todas horas y no me dejará salir del pantano.
Es un monstruo más fuerte que un cocodrilo,
más escurridizo que un sapo y tan ágil como una anguila.

 

De la existencia de este tipo de barreras invisibles (las que nosotros mismos nos creamos) alerta la historia de Marnier, quien elige a una niña valiente y astuta para descubrir la verdadera realidad del Gigante del pantano y así ayudarlo.

 

“El Gigante del pantano es diferente; es el que nadie comprende, el que da miedo. Es un ser complejo, un personaje poderoso e introvertido, prisionero de sus miedos y de la mirada de los otros”, describe el escritor, quien, para auxiliarlo, ha creado una Camila que representa “la fuerza de la vida: espontánea, inconsciente y generosa”.

 

La amistad de la pequeña con dos curiosos bichos, el Desconocido y el Desconcertante, revela ya una personalidad abierta, tolerante, nada voluble a juicios externos.

 

Además, Camila, a pesar de su corta edad, es suficientemente inteligente para saber que el Gigante del pantano, como cualquiera de nosotros, no puede librar solo la batalla con sus miedos e inseguridades.

 

Así que embarca a todo el pueblo en su cometido de ayudarlo a liberarse de las ataduras del Quedirán, y consigue de sus habitantes un arma infalible para el Gigante: su afecto.

 

—¿Cómo? ¿A nosotros? ¿Y qué podemos hacer? –preguntó, extrañada, la gente del pueblo.
—Si me decís al oído palabras tiernas, tal vez pueda ayudarlo…

 

Al volver junto al Gigante, Camila le repite, una a una, las palabras de la gente del pueblo.

 

El calor y afecto que transmiten estas palabras aparecen perfectamente plasmados por Géraldine Alibeu, quien aporta colores y formas agradables a las conversaciones que los vecinos mantienen sobre el Gigante, las cuales, hasta la mediación de Camila, se representaban teñidas de negro chapapote y morfología tenebrosa.

 

Alibeu representa esos diálogos en forma de bocadillos, propios del cómic, un género al que recuerda este tercer trabajo para OQO de la ilustradora francesa, tras Un gato en el árbol y ¿Has visto al león?

 

Precisamente, destaca que esta colaboración le ha permitido una renovación gráfica, al trabajar con el gouache y con una nueva paleta de colores. “Es la primera vez que realizo un álbum con esta técnica”, subraya Géraldine.

 

La decisión de utilizar el gouache se debe a que el resultado de su textura se parece mucho a la que se obtiene con los rotuladores “Posca”, que la ilustradora lleva a todas partes para firmar dedicatorias.

 

En cuanto a los colores utilizados, al principio seleccionó algunos “Posca”, pero luego decidió adaptar su paleta de pintura al color de los rotuladores, con los que llevó a cabo los detalles, mientras que utilizó el pincel para los fondos y la ambientación.

 

Para Alibeu, esta es la primera vez que colabora tan estrechamente con el escritor del cuento, con el que no dejó de intercambiar impresiones, debido sobre todo a que hay mucho de Richard Marnier en la historia y, especialmente, en sus dos personajes protagonistas:

 

“Conozco bien a los dos; Gigante y Camila están en mí desde hace mucho tiempo. Cada día, su historia es la mía. Cada día, una pequeña valiente, imprudente y temeraria, viene a despertar al dulce y temeroso gigante que vive en el fondo de mi pantano. Y, cada día, me hacen viajar”.

 

Texto de Richard Marnier

Ilustraciones de Géraldine Alibeu

 

Traducción del francés de Pilar Ferriz