{"id":70546,"date":"2017-12-01T16:40:05","date_gmt":"2024-12-06T00:08:28","guid":{"rendered":"https:\/\/oqo.es\/product\/la-escalera\/"},"modified":"2025-05-12T18:41:51","modified_gmt":"2025-05-12T16:41:51","slug":"la-escalera","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/oqo.es\/fr\/produit\/la-escalera\/","title":{"rendered":"La escalera"},"content":{"rendered":"<p><cite><strong>El cartero subi\u00f3, subi\u00f3, subi\u00f3 por la escalera. Llam\u00f3 a la puerta: \u00a1Din-don! \u00a1Din-don! No hab\u00eda nadie. Dej\u00f3 la carta en el suelo\u2026 \u2026 y baj\u00f3, baj\u00f3, baj\u00f3 por la escalera.     <\/strong><\/cite><\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n la repiten, con el mismo resultado infructuoso, el zapatero, el jardinero y el panadero. De este modo, encima de la carta depositada ante la puerta del cuarto piso acaban acumul\u00e1ndose un par de zapatos, un ramo de flores y una barra de pan hasta que entra en escena una ni\u00f1a resuelta y pizpireta. Al igual que el resto de personajes, la peque\u00f1a sube por la ya conocida \u2013para el lector\u2013 escalera hasta el tambi\u00e9n consabido cuarto piso. Una vez all\u00ed, el relato da un giro inesperado, gracias a la espontaneidad y picard\u00eda de la peque\u00f1a que resuelve con gracia y de inmediato toda la trama. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La escalera<\/em> es un cuento original de <strong>Beatriz Montero<\/strong> que recrea la adquisici\u00f3n del lenguaje en los ni\u00f1os de corta edad. Cada pelda\u00f1o es una peque\u00f1a conquista de su mente. El cartero, el zapatero, el jardinero y el panadero suben la escalera y van dejando los nombres de sus oficios y algunos objetos ante la puerta. De este modo, aprenden poco a poco nuevas palabras y conceptos. \u201cNo entienden todas las palabras que escuchan, pero la repetici\u00f3n les ayuda a grabarlas en su memoria\u201d, subraya la escritora. Con este cuento, Beatriz Montero pretende despertar las capacidades intelectuales de los m\u00e1s peque\u00f1os. Por eso, tiene una estructura sencilla y repetitiva que facilita la memorizaci\u00f3n y el juego de interacci\u00f3n con los ni\u00f1os. \u201cSubir y bajar la escalera dota al cuento de un movimiento divertido, por donde pasan personajes con diferentes oficios\u201d. Cada oficio es un escal\u00f3n necesario en la vida cotidiana, y todos son igual de importantes. El panadero hace el pan para comer, el zapatero arregla los zapatos para caminar, el jardinero cuida las plantas y los \u00e1rboles, el cartero reparte las cartas y nos conecta con los que viven lejos. Y como todos son igualmente importantes, todos hacen lo mismo en el cuento: suben, llaman a la puerta, dejan un objeto, y bajan la escalera. \u201cConocer las diferentes profesiones ayuda al desarrollo social del ni\u00f1o en un mundo que est\u00e1 descubriendo\u201d, incide Beatriz Montero.    <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El juego de onomatopeyas (\u00a1Din-don! \u00a1Din-don!), reforzado por la ilustraci\u00f3n, le da un tono l\u00fadico a la narraci\u00f3n y marca un ritmo que \u2013en el caso de ser contada\u2013 permite la participaci\u00f3n de los que la est\u00e1n escuchando. Al respecto, Beatriz Montero apunta que los ni\u00f1os muy peque\u00f1os necesitan que las huellas del cuento sean reiterativas y evidentes para recordarlas, memorizarlas y repetirlas. \u201cA los ni\u00f1os les gusta aprender de manera l\u00fadica y afectiva\u201d, apunta. Adem\u00e1s, destaca que <em>La escalera<\/em> les ayudar\u00e1 a interiorizar conceptos espaciales: como \u201carriba y abajo\u201d o \u201cdentro y fuera\u201d (la puerta cerrada que finalmente se abre). Este relato muestra tambi\u00e9n una ni\u00f1a aut\u00f3noma que toma por s\u00ed sola las decisiones de subir la escalera, recoger las cosas que est\u00e1n en el suelo, ponerse las flores en el pelo, colocarse los zapatos y comerse el pan. \u201cLa independencia proporciona confianza y autoestima. Por eso la ni\u00f1a grita <em>\u00a1\u00c1breme!<\/em>, porque tiene la seguridad de que su abuelo le va a abrir la puerta\u201d, aclara Beatriz Montero, quien busca con este final incidir en la importancia de los lazos afectivos entre la ni\u00f1a y el abuelo: \u201cese amor que abre todas las puertas\u201d. La rapidez en el desarrollo de las acciones hace m\u00e1s sencillo el seguimiento de la trama. Adem\u00e1s, la construcci\u00f3n de la historia se produce de tal modo que despierta la curiosidad y alimenta el inter\u00e9s por conocer el desenlace. El relato es perfectamente comprensible a trav\u00e9s de las ilustraciones. Basta con seguir las peripecias de unos personajes divertidos y con estilo propio a los que da vida <strong>Ra\u00fal Nieto Guridi<\/strong> con \u201cpocos aderezos\u201d y jugando simplemente con el \u201cl\u00e1piz\u201d y ciertas \u201ctexturas\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ilustrador andaluz plante\u00f3 la narraci\u00f3n visual como \u201cun juego\u201d con una puesta en escena \u201cdivertida\u201d. En \u00e9l participan: \u201cuna escalera, unos personajes que suben y bajan y una ni\u00f1a que cierra la trama con ternura (y cierta picard\u00eda)\u201d. La escalera es representada en las ilustraciones como \u201cun elemento suelto y cambiante\u201d, al que Ra\u00fal Nieto le concede la misma importancia que a los personajes \u201cy estos tienen su propia peculiaridad en funci\u00f3n de su oficio\u201d. As\u00ed, todos est\u00e1n caracterizados de modo que, sin necesidad del texto, el lector reconoce la profesi\u00f3n. Adem\u00e1s, el relato visual se desarrolla como si los personajes fueran elementos de una tramoya: \u201cun conjunto de personajes de teatro para representar una obra alocada con un final feliz y divertido\u201d. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto de Beatriz Montero Ilustraciones de Ra\u00fal Nieto Guridi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><cite><strong>El cartero subi\u00f3, subi\u00f3, subi\u00f3 por la escalera. Llam\u00f3 a la puerta: \u00a1Din-don! \u00a1Din-don! No hab\u00eda nadie. 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