Colección nanOQOs

CUENTO CINCO SENTIDOS

José Campanari & Simona Mulazzani

ISBN 978-84-9871-394-7

40,50

Cantidad:
INFORMACIÓN
  • Páginas Caja con cinco títulos
  • Encuadernación cartón
  • Medidas 17x16cm
  • Publicación septiembre 2012

El abuelo dice que los ojos

son dos ventanas para asomarse al mundo.

Yo me asomo y señalo cada cosa que veo.

Siempre hay alguien que me dice lo que es.

 


Descripción

El abuelo dice que los ojos

son dos ventanas para asomarse al mundo.

Yo me asomo y señalo cada cosa que veo.

Siempre hay alguien que me dice lo que es.

 

Desde la mirada de un bebé, CUENTO CINCO SENTIDOS nos ofrece la perspectiva inocente y divertida con la que este descubre sensorial, emocional y afectivamente el mundo que le rodea. En esta aventura estará acompañado por su entorno familiar más próximo.

 

Dos habituales colaboradores de OQO, el escritor José Campanari y la ilustradora Simona Mulazzani, son los encargados de poner voz e imágenes a este despertar cognitivo del protagonista a lo largo de una colección de cinco libros. Con ellos, la editorial apuntala una de sus últimas colecciones, nanOQOs, dirigida a prelectores. A la vez, consolida su apuesta por que el disfrute y la calidad estén presentes desde los primeros pasos que emprenden los más pequeños en el camino de la literatura.

 

La vocación con la que se puso en marcha nanOQOs en 2008, con la publicación de CARACOLES, era conseguir que los niños ansiasen leer antes de saber leer. Para lograrlo, se ha puesto especial cuidado en la elección del contenido, imágenes y construcciones literarias. La excelente acogida de las aventuras de Caracol, Caracola y sus amigos Hormiga, Paloma, Gusanito, la perra Fifí y el gato Marujo demuestra la importancia que tienen los libros ilustrados para el desarrollo en las edades tempranas.

 

Al igual que Caracoles, CUENTO CINCO SENTIDOS son cinco relatos breves, relacionados pero independientes. En cada libro se desarrolla una historia directamente vinculada con un sentido: olfato, vista, oído, tacto y gusto. Capacidades que le sirven al protagonista para interrelacionarse con el entorno físico y emocional al que pertenece. “Con estos cinco cuentos queremos formar parte del primer acercamiento al libro en la edad temprana y del crecimiento intelectual y emocional de los lectores”, explica Campanari, quien para este ambicioso objetivo subraya el relevante papel de las ilustraciones.

 

El escritor de origen argentino elogia el trabajo realizado por Simona Mulazzani: “aporta su propia mirada con unas ilustraciones que cuentan por sí mismas el recorrido de cada una de las historias".

 

Además, ensalza su sentido del humor y la “gracia” con la que presenta a los integrantes de la familia (los padres, los abuelos y el tío Quino). “Ayuda al lector adulto a ponerle color y forma a las historias y al niño a realizar su propia lectura”, valora Campanari sobre las ilustraciones, quien recuerda que existen dos caminos posibles para acercarse a estos cinco relatos: “a través del adulto, leyendo en voz alta la historia, y el del propio niño mirando el libro en solitario”.

 

Tratándose de prelectores, Mulazzani presenta las acciones de forma muy directa, con planos sencillos, contundentes y repetitivos. De igual modo, los diferentes espacios donde transcurren las historias están bien definidos y son reconocibles: cocina, baño, comedor…

 

La corta edad de los lectores ha sido determinante en la elección del tipo de plano. Simona Mulazzani se ha decantado por el general, ya que un niño pequeño no tiene la capacidad de abstracción para localizar el contexto y el entorno que requieren las imágenes de detalles. Este tipo de premisas no ha restado capacidad expresiva a las ilustraciones.

 

Así lo avala el autor del texto, quien elogia el trabajo de la artista italiana. De su labor, subraya las imágenes que presentan situaciones y personajes “con los que es fácil identificarse y experimentar emociones una y otra vez” como le sucede al entrañable protagonista: Por la mañana, las ventanas se abren. Yo me asomo, señalo con el dedo… ¡y el juego vuelve a empezar!

 

Texto de José Campanari
Ilustraciones de Simona Mulazzani