Colección O
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¡A mí no me comas!

Margarita del Mazo & Vitali Konstantinov

ISBN 978-84-9871-324-4

13,50

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Era una noche sin luna… El reloj daba la UNA… ¡DONG! De pronto, Mateo se despertó asustado. Había escuchado un ruido detrás de la puerta, donde estaban colgados los abrigos. Miró hacia allí, pero solo vio una sombra… Abrió mucho los ojos, sin parpadear, y la sombra se transformó en un… ¡MONSTRUO!

 


Descripción

Era una noche sin luna… El reloj daba la UNA… ¡DONG! De pronto, Mateo se despertó asustado. Había escuchado un ruido detrás de la puerta, donde estaban colgados los abrigos. Miró hacia allí, pero solo vio una sombra… Abrió mucho los ojos, sin parpadear, y la sombra se transformó en un… ¡MONSTRUO!

 

En ¡A mí no me comas!, Margarita del Mazo se inspiró en sus propias vivencias, concretamente en el desasosiego que le producía la oscuridad cuando era pequeña. En este álbum, los niños amedrentados por este u otros temores podrán comprobar, aliviados, que no son los únicos para quienes las sombras se convierten en hambrientos monstruos, tal y como le sucede al protagonista. "Me fue fácil escribir esta historia. Solo tuve que recordarme escondida bajo las sábanas, llamando a mi madre, heroica espantadora de monstruos y dulce guardiana de mis sueños", admite con cariño la también autora de los textos de Mosquito y La máscara del león.

 

Los miedos infantiles forman parte de la evolución y, consecuentemente, suelen desaparecer a medida que los niños crecen. En esta superación juegan un papel importante los cuentos protagonizados por monstruos, brujas o seres terribles. De este modo, los temores toman forma y se personalizan, lo cual ayuda a vencerlos. En todo caso, en esta victoria, los padres siempre tienen una función relevante.

Mateo solo se atreve a confesarle a su madre lo que le ocurre, ya que, hasta el momento, había recurrido a triquiñuelas y convencido con ellas a su perro, a su hermano pequeño y a su tía para que durmiesen con él. Un recurso habitual entre los pequeños, ante el temor de sentirse ridiculizados.

—Tengo miedo, mamá.

Detrás de la puerta hay un monstruo rojo

que me quiere comer.

 

—Tranquilo, Mateo.

Me quedaré contigo,

pero los monstruos no existen.

Tanto la protección excesiva como hacer que los hijos se sientan cobardes son actitudes que pueden enquistar el problema y acentuar el miedo.

La madre de Mateo no se burla de él: le da confianza y comprensión.

Así, finalmente, se atreverá a encararse al monstruo terrible y rojo, de quien había logrado liberarse durante toda la noche, ofreciéndole astutamente a todos sus acompañantes para evitar que lo comieran.

 

Margarita del Mazo crea un personaje descarado y astuto, que genera en el lector simpatía y complicidad, que se transformará en ternura y admiración ante la muestra final de valentía.

No te tengo miedo, y no eres terrible…

Eres un… ¡cochino!

Devuélveme ahora mismo a toda mi familia…

¡Y no te olvides de mi osito!

 

Vitali Konstantinov ha dado forma, a través de la imagen, a la angustia del protagonista. Para ello tuvo en cuenta tres premisas básicas: mantener el ritmo de la narración; respetar la abstracción del texto en lo referente al espacio, para no limitar la imaginación del lector, y contribuir desde la imagen a crear un álbum de “miedo”.

Las ilustraciones están realizadas con lápiz de grafito y crayones de colores claros (blanco, marfil y crema) sobre papel rojo. “Me gusta porque constituye un medio de dibujo espontáneo e inmediato”, afirma este artista ucraniano, residente en Alemania. “Esta técnica tradicional, nos recuerda Vitali K., fue utilizada, entre otros, por Durero y Leonardo Da Vinci”.

Tras varias pruebas y experimentos técnicos, el ilustrador decidió utilizar el color del monstruo como fondo para todo el libro. Con esta elección, subraya su apuesta por crear un álbum de miedo; pero, aunque el rojo se asocia al peligro, también simboliza pasión, energía, fortaleza …. ¡Y nada de esto le falta a Mateo para lograr vencer al monstruo!

 

Texto de Margarita del Mazo

Ilustraciones de Vitali Konstantinov